No preguntaré si me extrañas, pues esta vez se que no.
Olvidaste mi cumpleaños y no sé qué pensar,
Las lágrimas se sientan en mis ojos pero no las dejo caer aún.
Quisiera preguntar el por qué, pero sé que no servirá e incluso me puede lastimar aún más.
Pasan los días e intento olvidar, pero no puedo, me duele. Sabias que un simple “feliz cumple” era suficiente. No te importó….no te importo.
Mientras escribo, las lágrimas siguen sentadas en el mismo lugar y no sé si dejarlas caer.
¿Ya para qué? ¿Valdrá la pena llorar?
Ya no se qué pensar (en realidad, contigo desde hace tiempo no se qué pensar).
Me gustaría creer que puedo contar contigo; sin embargo siempre terminas demostrándome que no debo o que, peor aún, no puedo.
Temo que al dejar caer esta lagrima, el resto caerá junto con ella.
….
Esta vez ya no importa dejare que una caiga y, si las otras la siguen, las secaré inmediatamente.
Este ha sido el mejor regalo de cumpleaños.
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