martes, 6 de septiembre de 2011

El problema de mis problemas

Parece haber pasado una eternidad desde la última vez que decidí sentarme frente a este computador y solo dedicar un tiempo para que mis dedos se aloquen con el teclado. Me parece una eternidad pues extrañaba hacerlo, pero el pensar en “estoy bien” me hacía pasarlo por alto. Definitiva y obviamente hoy no estoy bien, no estoy feliz, no estoy satisfecha conmigo misma. Hoy decidí llorar en el micro que me lleva a casa y echarme en mi cama a dormir todo el día, hoy fue uno de esos días que no extrañaba, uno de esos días que pensé que nunca volverían.
¿Confundida? Sí, puede ser. Puede que no sepa con exactitud lo que siento, puede que no tenga motivos suficientes para llorar así, puede que esté exagerando… pero quizás no.
¿Dolida? Definitivamente, me duele el corazón, me duele esto feo que siento, este vacio que suele matarme por dentro… pero quizás no haya ningún vacio, quizás tengo todo lo que necesito.
¿Qué me pasa?...
Siento no ser yo últimamente, siento estar muy aferrada a “lo mío” a mi carrera, a mis estudios. Me siento satisfecha en ese aspecto por primera vez, me siento fuerte, siento eso que sentía apenas empecé a estudiar esto “la habilidad de ser mejor que los demás, la inteligencia de lograr lo que quiero”… hace tanto que no lo sentía, y aunque no parezca, la sensación es increíble.
… Sí, increíble…
Y, ¿por qué siento este vacio? Se supone que me gusta vivir así, estudiar y dedicarme a eso…siempre me gustó pasar el día resolviendo diversos ejercicios retando mi inteligencia y desafiando a mi mente.  Me encantaba encerrarme en una habitación y no tener problemas, solo dedicarme a resolver ejercicios de matemática. Me encantaba eso… no tener problemas.
Y pues, ¿desde cuándo decidí abandonar los números y dedicarme a esto? Quizás allí se encuentre la cuna de mis problemas. Pero, ¿de verdad será ese el problema, expresarlos? Es probable que eso sea lo que tanto daño me hace y no deje que los supere, anotarlos tal vez significa, inconscientemente, atarlos a mí.
Aquí estoy, aun sentada frente al computador con la alegría de haber descubierto eso que me hace daño. Sí, aquí estoy, sentada frente al computador con la tristeza de saber que no dejaré de escribir porque me gusta.
¿Problemática? Sí, pues tengo la solución en mis manos y no la quiero aceptar. Me reúso a dejar de escribir, me reúso a abandonar este blog que ha crecido conmigo, que conoce todos los sentimientos que en algún momento sentí. Esto también me fascina…escribir.
Ya encontré la solución, aunque es probable de que se me vuelva algo difícil de lograr… Seguiré escribiendo como siempre, sin dejar de lado mis ejercicios de matemática; pero no escribiré más sobre lo que siento, sobre una pena o quizás una alegría. Me dedicaré a investigar temas que me interesen, comenzaré a leer más, quizás indagaré sobre un tema desarrollado en la universidad… y sobre eso publicaré en este blog. Este blog que hoy cierra un capitulo de niñez y adolescencia para poder madurar. Porque este blog es parte de mi vida y ha crecido conmigo (pues lo tengo hace mucho tiempo), no dejaré de lado una de mis pasiones, pero creceré un poco más y haré las cosas bien. Este blog dejará de ser un espacio en el que sienta que mis palabras anotadas son las lágrimas que no tuve fuerza para soltar…

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